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miércoles, 11 de marzo de 2026

  • marzo 11, 2026

El crecimiento de la industria del aguacate en México, conocido como el “oro verde”, ha generado importantes beneficios económicos, pero también graves impactos ambientales y sociales. En estados como Michoacán, principal productor del país, la expansión de las huertas ha acelerado la deforestación, fragmentado ecosistemas y favorecido la incursión del crimen organizado en territorios rurales.

Especialistas señalan que el aumento de la demanda internacional —especialmente desde Estados Unidos— ha impulsado una rápida expansión del cultivo en las últimas décadas. Tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la producción de aguacate creció más de 200 % entre 1994 y 2022, alcanzando más de 2,5 millones de toneladas anuales. Sin embargo, este crecimiento también ha intensificado la presión sobre los bosques de la meseta purépecha y otras zonas forestales.

Investigadores advierten que la rentabilidad del aguacate, combinada con la falta de inversión pública en el manejo forestal comunitario, ha incentivado el cambio de uso de suelo. En muchos casos, esta expansión ha estado acompañada por la presencia de grupos armados que extorsionan a productores, controlan huertas o presionan a comunidades para vender sus tierras.

Comunidades indígenas impulsan modelos alternativos

Frente a este panorama, diversas comunidades indígenas y organizaciones civiles han desarrollado estrategias para proteger los bosques y promover economías alternativas. Uno de los casos más citados es el de la comunidad purépecha de San Juan Nuevo Parangaricutiro, que ha logrado conservar más de 10 000 hectáreas de bosque mediante un modelo de manejo forestal comunitario.

Desde hace más de tres décadas, esta comunidad administra sus recursos mediante empresas forestales propias que generan empleo local y aprovechan la madera de forma sostenible. En 1997, San Juan Nuevo se convirtió en la primera comunidad del mundo en obtener certificación del Consejo de Administración Forestal (FSC), lo que le permitió fortalecer su economía sin recurrir a la expansión de monocultivos.

Tecnología y monitoreo contra la deforestación

Otra iniciativa clave es Guardián Forestal, un sistema de monitoreo que utiliza imágenes satelitales e inteligencia artificial para detectar cambios en el uso del suelo y alertar sobre posibles casos de deforestación en Michoacán.

La plataforma analiza imágenes de alta resolución para identificar tala ilegal, incendios o la expansión de huertas de aguacate en zonas forestales. Con un nivel de precisión que alcanza hasta el 96 %, el sistema permite canalizar denuncias y apoyar investigaciones ambientales.

Además, algunas huertas pueden registrarse voluntariamente para obtener certificaciones que garantizan que su producción no proviene de áreas deforestadas. Este tipo de mecanismos busca generar presión desde el mercado para frenar la expansión ilegal del cultivo.

El desafío de equilibrar economía y conservación

Aunque el aguacate sigue siendo uno de los productos agrícolas más importantes para México, especialistas advierten que su crecimiento sin control puede tener consecuencias profundas para los ecosistemas y las comunidades rurales.

Las experiencias de manejo forestal comunitario, el uso de tecnología para vigilar los bosques y el desarrollo de economías alternativas aparecen como posibles vías para reducir la deforestación y disminuir la influencia de actividades ilegales en la región.

Expertos coinciden en que el reto principal será fortalecer políticas públicas e inversiones que permitan a las comunidades rurales obtener beneficios económicos del bosque sin recurrir a la expansión de monocultivos que comprometen la salud de los ecosistemas.

  • marzo 11, 2026

 


Un estudio científico advierte que bacterias presentes en la nieve marina podrían acelerar la disolución de minerales clave y reducir la capacidad del océano para almacenar carbono, con posibles efectos en el cambio climático.

El océano desempeña un papel fundamental en la regulación del clima global al actuar como uno de los mayores depósitos naturales de dióxido de carbono. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que un proceso microscópico podría reducir la eficacia de este mecanismo natural de captura de carbono.

La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, señala que bacterias presentes en la llamada nieve marina pueden acelerar la disolución de un mineral clave que permite que el carbono se hunda hacia las profundidades del mar.

El trabajo fue desarrollado por científicos de instituciones como el Massachusetts Institute of Technology, Rutgers University y el Woods Hole Oceanographic Institution.

El papel de la nieve marina en el almacenamiento de carbono

La nieve marina está formada por restos de organismos microscópicos, partículas orgánicas y fragmentos minerales que descienden lentamente desde la superficie del océano hacia el fondo.

Durante ese proceso, estas partículas transportan carbono hacia las profundidades, donde puede permanecer almacenado durante siglos. Este fenómeno es parte de la llamada “bomba biológica” del océano, un mecanismo clave para reducir la cantidad de carbono en la atmósfera.

Para que estas partículas se hundan con rapidez, dependen en gran medida del carbonato de calcio, un mineral que actúa como lastre y aumenta su peso.

Microbios que cambian la química del océano

El estudio encontró que bacterias adheridas a las partículas de nieve marina pueden modificar su entorno inmediato al crear pequeños microambientes más ácidos.

Estos microorganismos se alimentan de materia orgánica presente en las partículas —como restos de plantas y animales microscópicos— y, durante ese proceso metabólico, liberan compuestos que aumentan la acidez local.

Esta acidez adicional acelera la disolución del carbonato de calcio, el mismo material que forma los caparazones de muchos organismos marinos.

Según los investigadores, la presencia de bacterias puede incrementar la velocidad de disolución del mineral más de diez veces en comparación con procesos químicos naturales sin actividad biológica.

Cuando las partículas pierden peso

La desaparición prematura del carbonato de calcio tiene consecuencias directas para el ciclo del carbono.

Al perder este “lastre”, las partículas de nieve marina se vuelven más ligeras y descienden más lentamente hacia el fondo del océano.

Este retraso aumenta la probabilidad de que el carbono transportado vuelva a liberarse en aguas superficiales y, finalmente, regrese a la atmósfera como dióxido de carbono.

De acuerdo con los científicos, este fenómeno podría reducir la eficiencia del secuestro natural de carbono en el océano.

Experimentos que simulan el océano

Para analizar este proceso con mayor precisión, los investigadores recrearon partículas similares a la nieve marina en el laboratorio.

Estas partículas artificiales contenían diferentes proporciones de carbonato de calcio y bacterias. Posteriormente se colocaron en un sistema experimental que permitía simular el movimiento del agua en el océano mediante un dispositivo microfluídico.

El experimento mostró que las partículas que contenían bacterias perdían carbonato de calcio mucho más rápido que aquellas sin microorganismos.

Los científicos también descubrieron que la disolución del mineral era más intensa cuando las partículas descendían a velocidades intermedias.

En esas condiciones, las bacterias reciben suficiente oxígeno para mantenerse activas, mientras que los compuestos ácidos que producen permanecen cerca de la partícula el tiempo suficiente para afectar al mineral.

Implicaciones para el cambio climático

El hallazgo ayuda a explicar por qué los científicos han detectado carbonato de calcio disuelto cerca de la superficie del océano, algo que hasta ahora no tenía una explicación clara desde el punto de vista químico.

Además, el estudio sugiere que la actividad microbiana podría influir en el equilibrio global del carbono, al limitar la eficiencia de la bomba biológica marina.

El investigador Benedict Borer, del Massachusetts Institute of Technology, señaló que comprender estos procesos es esencial para anticipar cómo responderán los océanos a los futuros escenarios climáticos.

Según el científico, estos resultados también deberán tenerse en cuenta en cualquier estrategia que busque aumentar la captura de carbono en los océanos como herramienta para mitigar el cambio climático.

  • marzo 11, 2026

 


El macaco japonés Punch, abandonado al nacer en un zoológico de Japón, muestra avances en su integración social tras haber encontrado consuelo en un peluche de orangután.

Un bebé de macaco japonés llamado Punch, que fue abandonado por su madre poco después de nacer, continúa mostrando avances en su desarrollo social en el Zoológico de Ichikawa, en Japón.

El pequeño primate se volvió conocido recientemente después de que imágenes suyas abrazando un peluche de orangután —que utilizaba para consolarse tras el rechazo de su madre y de otros monos— se difundieran ampliamente en internet.

Un inicio difícil tras el abandono

Punch nació el 26 de julio de 2025, pero fue rechazado por su madre poco después del parto, posiblemente debido al agotamiento. Ante esta situación, los cuidadores del zoológico tuvieron que intervenir para alimentarlo y garantizar su supervivencia.

Como parte de su cuidado, le proporcionaron un peluche para ayudarlo a desarrollar una habilidad crucial para los macacos recién nacidos: aprender a agarrarse. En la naturaleza, esta capacidad permite a las crías aferrarse al cuerpo de sus madres.

El pequeño macaco comenzó a utilizar el juguete como fuente de seguridad, abrazándolo con frecuencia cuando se encontraba solo o estresado.

Señales de integración con otros monos

Con el paso de las semanas, los cuidadores han observado cambios positivos en el comportamiento de Punch. El bebé macaco ha comenzado a interactuar más con otros miembros del grupo.

Recientemente se le ha visto subido a la espalda de otros monos, sentado junto a adultos y permitiendo que lo acicalen o lo abracen, comportamientos que indican un proceso gradual de aceptación dentro de la comunidad.

Para los cuidadores, estos avances representan un paso importante en su desarrollo social.

“Lo más importante es ayudar a Punch a aprender las reglas de la sociedad de los monos y lograr que sea aceptado como parte del grupo”, explicó Kosuke Kano, uno de los encargados del zoológico.

Popularidad inesperada en redes sociales

La historia del pequeño macaco generó una fuerte reacción del público después de que las imágenes de Punch arrastrando el peluche —más grande que él— se viralizaran en internet.

El aumento repentino de visitantes llevó al zoológico a establecer nuevas normas para proteger a los animales. Entre las medidas adoptadas se incluyó limitar las visitas a diez minutos y pedir silencio a los asistentes para reducir el estrés en el grupo de más de 50 monos que habita el recinto.

Una de las visitantes que acudió al parque tras conocer la historia fue Sanae Izumi, una residente de Osaka, quien expresó su alivio al ver que el pequeño macaco está progresando.

“Me alegra verlo crecer y saber que está bien”, comentó.

Un paso hacia la independencia

Los cuidadores también consideran positiva una señal reciente: Punch ha comenzado a utilizar cada vez menos el peluche.

De acuerdo con el director del zoológico, Shigekazu Mizushina, el hecho de que el pequeño dependa menos del juguete es parte natural de su proceso de independencia.

Actualmente, Punch todavía duerme con el peluche por las noches, pero los responsables del zoológico esperan que pronto empiece a descansar junto a otros monos del grupo, un comportamiento que confirmaría su plena integración social.

Para los cuidadores, ese momento marcará el último paso en la adaptación del joven macaco a la vida dentro de su comunidad.

  • marzo 11, 2026

Una investigación liderada por la Universidad de Oxford advierte que, si el planeta se calienta 2 °C respecto a niveles preindustriales, cerca de 3.800 millones de personas estarán expuestas a olas de calor extremas para 2050.

Un nuevo estudio científico advierte que las olas de calor podrían afectar a casi la mitad de la población mundial en las próximas décadas. La investigación, encabezada por la Universidad de Oxford y publicada en la revista Nature Sustainability, señala que si el planeta alcanza un calentamiento de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, cerca de 3.790 millones de personas estarán expuestas a episodios de calor extremo hacia 2050.

El análisis fue elaborado por un equipo de seis especialistas y plantea que este escenario no es lejano. Según los climatólogos, se trata de una situación cada vez más probable a medida que avanza el cambio climático.

Una expansión acelerada del riesgo climático

Los datos muestran que la exposición global al calor extremo está aumentando con rapidez. En 2010, aproximadamente el 23 % de la población mundial vivía en zonas con estas condiciones climáticas. Las proyecciones indican que esa proporción podría aumentar hasta el 41 % en las próximas décadas.

Además, el estudio advierte que gran parte de estos impactos comenzará a manifestarse antes de lo previsto, especialmente cuando el calentamiento global supere el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París.

Regiones más vulnerables al calor extremo

El informe identifica varios países donde el incremento de temperaturas peligrosas podría ser especialmente pronunciado. Entre ellos figuran la República Centroafricana, Nigeria, Brasil, Sudán del Sur y Laos.

Sin embargo, la mayor cantidad de población afectada se concentrará en países densamente habitados del sur y sudeste asiático, como India, Indonesia, Pakistán, Bangladesh y Filipinas.

El impacto inesperado en países fríos

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es el impacto relativo que podría registrarse en países tradicionalmente fríos. En estas regiones, incluso aumentos moderados de temperatura podrían generar efectos significativos.

Las proyecciones indican que, con un calentamiento global de 2 °C, la población expuesta a olas de calor podría duplicarse en países como Canadá y Austria.

En otros casos, el incremento sería aún mayor. En el Reino Unido y Finlandia, el número de personas afectadas podría crecer alrededor de un 150 %, mientras que en Irlanda el aumento podría alcanzar hasta un 230 %.

El estudio señala que parte de esta vulnerabilidad está relacionada con las características de las viviendas y las infraestructuras. En muchos de estos países, los edificios están diseñados para conservar el calor durante el invierno, lo que dificulta disiparlo cuando se registran temperaturas inusualmente altas.

La adaptación, un reto urgente

El investigador Jesús Lizana, profesor de Ciencias de la Ingeniería en la Universidad de Oxford y coautor del estudio, subraya la urgencia de tomar medidas.

Según explica, muchos cambios en la demanda de sistemas de refrigeración podrían producirse antes de que el planeta alcance el umbral de 1,5 °C de calentamiento. Esto implica que numerosos hogares podrían necesitar instalar sistemas de climatización en los próximos años.

Para los investigadores, el desafío no se limita a la adopción de nuevas tecnologías. También será necesario acelerar la descarbonización del sector de la construcción y desarrollar estrategias de adaptación que permitan a las ciudades resistir temperaturas cada vez más elevadas.

Con el avance del cambio climático, advierten los expertos, el tiempo para prepararse frente a un mundo más cálido se reduce cada vez más.

martes, 10 de marzo de 2026

  • marzo 10, 2026

La experta en sostenibilidad Elena Bou afirma que la energía undimotriz, generada por el movimiento de las olas, podría convertirse en una fuente clave para cubrir la creciente demanda eléctrica de la inteligencia artificial.

La creciente demanda de electricidad impulsada por tecnologías como la inteligencia artificial está reabriendo el debate sobre nuevas fuentes de energía limpia. Para la experta en sostenibilidad Elena Bou, el océano podría ofrecer una solución con gran potencial: la energía undimotriz, que aprovecha el movimiento de las olas para generar electricidad.

Bou dirige desde hace más de quince años InnoEnergy, una empresa dedicada a impulsar innovaciones en tecnologías limpias y sistemas energéticos de emisiones netas cero. En 2023 recibió el Premio Nobel de Sostenibilidad, otorgado por el Nobel Sustainability Trust y la Universidad Técnica de Múnich.

El océano como fuente energética con enorme potencial

La energía generada por las olas no es un concepto nuevo. Desde el siglo XVII se han estudiado mecanismos para transformar el movimiento del mar en electricidad, aunque el interés científico creció significativamente tras la crisis petrolera de 1973.

Hoy, con los océanos cubriendo cerca del 70 % de la superficie del planeta, el potencial energético del mar resulta especialmente atractivo para países con amplias costas.

La energía undimotriz se diferencia de la energía mareomotriz en que no depende del movimiento de las mareas, sino del desplazamiento superficial de las olas.

Según Bou, muchos de los dispositivos actuales se inspiran en procesos naturales mediante biomimética, una disciplina que imita mecanismos biológicos para desarrollar tecnología. Algunos sistemas funcionan con movimientos rítmicos similares al bombeo del corazón humano, capturando la energía cinética del océano para transformarla en electricidad con bajas emisiones de carbono.

Europa ya ha probado proyectos de energía de las olas

En España se desarrolló uno de los primeros proyectos europeos de energía undimotriz. En 2009 entró en funcionamiento la planta conocida como Olas de Santoña, en Cantabria, compuesta por diez boyas instaladas a cuatro kilómetros de la costa.

El sistema tenía capacidad para generar electricidad suficiente para aproximadamente 2.500 hogares al año. Posteriormente surgieron otros proyectos en regiones como Tenerife, el País Vasco y Mallorca, donde en 2022 se inauguró una de las instalaciones más grandes de este tipo en el país.

Aunque actualmente esta tecnología todavía representa una fracción pequeña de la generación eléctrica global, los expertos consideran que su potencial es significativo.

Un recurso energético comparable al de la energía nuclear

Datos del Laboratorio Nacional de Energías Renovables del Departamento de Energía de Estados Unidos indican que la energía undimotriz podría producir más de 1.400 teravatios-hora (TWh) anuales, suficiente para abastecer a unos 130 millones de hogares.

En Europa, el potencial teórico se estima en 2.800 TWh al año, una cifra equivalente a aproximadamente el 107 % de la producción nuclear mundial registrada en 2023.

Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía proyecta que para 2050 la producción global de energía oceánica podría alcanzar los 87 TWh.

La Unión Europea también impulsa este desarrollo. Sus objetivos energéticos incluyen alcanzar 1 gigavatio de capacidad de energía oceánica para 2030 y 40 gigavatios en 2050, suficiente para suministrar electricidad a cerca de 58 millones de hogares.

El crecimiento de la inteligencia artificial aumenta la demanda energética

Uno de los factores que está impulsando la búsqueda de nuevas fuentes energéticas es el rápido crecimiento de la inteligencia artificial y de los centros de datos que la sostienen.

Según estimaciones del Center for Health, Environment & Justice, una respuesta de unas 100 palabras generada por sistemas de IA puede consumir alrededor de 0,14 kilovatios-hora de electricidad.

Si solo el 10 % de los trabajadores en Estados Unidos utilizara estas herramientas una vez por semana, el consumo anual equivalente sería similar al gasto energético de todos los hogares de Washington durante unos 20 días.

Ante este escenario, Bou plantea que la energía de las olas podría contribuir a cubrir parte de esta creciente demanda eléctrica.

Centros de datos alimentados por energía oceánica

La experta considera que el enorme potencial energético del océano podría integrarse directamente con infraestructuras digitales.

Construir centros de datos cerca de zonas costeras permitiría aprovechar la energía generada por el movimiento de las olas para alimentar sistemas informáticos y reducir su huella de carbono.

“Con un potencial tan amplio, la energía undimotriz podría desempeñar un papel clave en el suministro eléctrico que exige el crecimiento de la inteligencia artificial”, sostiene Bou.

Retos tecnológicos y económicos

A pesar de sus ventajas, la energía undimotriz todavía enfrenta varios desafíos. Los costos de desarrollo siguen siendo elevados y las instalaciones en alta mar requieren infraestructuras complejas para conectarse a la red eléctrica.

No obstante, Bou estima que los avances tecnológicos, la mejora de los sistemas operativos y las economías de escala podrían reducir los costos hasta un 44 % para 2030.

Si estas mejoras se concretan, la energía de las olas podría convertirse en una pieza importante dentro del sistema energético global, especialmente en un contexto donde la demanda eléctrica continúa creciendo impulsada por nuevas tecnologías digitales.

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