Pese a su mala reputación, estudios indican que los productos congelados pueden ser igual de saludables, o incluso más, que los frescos. En una investigación que comparó maíz, zanahorias, brócoli, espinacas, guisantes, judías verdes, fresas y arándanos en ambas presentaciones, se encontró que los nutrientes de los congelados eran “similares o superiores” a los de los frescos. Además, otros estudios concluyen que los productos frescos refrigerados pierden nutrientes con el paso de los días.
“La percepción general es que los congelados son menos saludables por estar más procesados, pero eso no es cierto”, asegura Caroline Thomason, dietista de Washington D.C.
A continuación, lo que los especialistas en nutrición quieren que sepas sobre la diferencia entre productos congelados y frescos, y cuándo es mejor elegir uno u otro.
Ventajas de los productos congelados
Para mantener su máximo valor nutricional, las frutas y verduras deben cosecharse en su punto de maduración. Sin embargo, los productos frescos que llegan a los supermercados suelen recogerse antes de ese momento para evitar que se deterioren durante el transporte, que puede durar entre una y dos semanas.
En cambio, los productos congelados se cosechan en su punto ideal de madurez, se escaldan y se congelan en cuestión de horas mediante nitrógeno, lo que preserva sus nutrientes.
“La congelación estabiliza las vitaminas y antioxidantes, conservándolos durante más tiempo”, explica Kylie Sakaida, dietista y autora de So Easy, So Good. Además, los congelados son más económicos y tienen una vida útil más larga que los productos frescos, lo que contribuye a reducir el desperdicio de alimentos.
Beneficios de los productos frescos
A pesar del transporte prolongado, las frutas y verduras frescas conservan una buena cantidad de nutrientes. Sin embargo, los productos adquiridos en mercados agrícolas locales pueden ser incluso más nutritivos.
“Los productos de los mercados agrícolas suelen ser más frescos porque han sido cosechados recientemente, a menudo uno o dos días antes”, señala Thomason. Además, al provenir de cultivos más pequeños y menos industrializados, los suelos suelen ser más ricos en nutrientes, lo que aumenta el valor nutricional de las frutas y verduras.
Aunque los mercados agrícolas tienen fama de ser caros, muchos aceptan beneficios como el SNAP, lo que facilita el acceso a productos frescos para personas con ingresos limitados.
¿Son los productos congelados alimentos procesados?
El Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) define los alimentos procesados como aquellos que han sido alterados de su estado natural mediante lavado, corte, congelación o envasado, entre otros procesos. Bajo esta clasificación, los productos congelados se consideran mínimamente procesados.
Existe la creencia de que los alimentos frescos y “naturales” son siempre mejores, pero los nutricionistas advierten que esta percepción es simplista. Para entender mejor el nivel de procesamiento, se utiliza el sistema de clasificación NOVA, que agrupa los alimentos en cuatro categorías: no procesados o mínimamente procesados (como frutas y verduras frescas o congeladas), ingredientes procesados (como aceite de oliva y miel), alimentos procesados (como pan y pescado enlatado) y ultraprocesados (como refrescos y galletas).
“Hay un temor irracional hacia los productos procesados”, comenta Sakaida. “Pero pensar que lo fresco es siempre superior genera desinformación y fomenta comportamientos poco sostenibles en la alimentación”.
¿Es mejor consumir productos congelados?
Los expertos coinciden en que no hay una respuesta única.
“No diría que se debe elegir exclusivamente brócoli congelado solo porque conserva mejor los nutrientes”, afirma Thomason. “Es cierto que los nutrientes permanecen, pero muchos prefieren el sabor y la textura del producto fresco”.
Los productos congelados son una excelente opción para ahorrar dinero, reducir el desperdicio de alimentos y disfrutar de frutas y verduras fuera de temporada. Sin embargo, tanto los productos congelados como los frescos, ya sean del supermercado o del mercado agrícola, aportan beneficios para la salud y pueden formar parte de una dieta equilibrada.
Sakaida, cuya próxima publicación incluye recetas con ingredientes frescos y congelados, señala: “No hay razón para subestimar los productos congelados; todos tienen un lugar en nuestra alimentación si tenemos acceso a ellos”.
Derribar el mito de que los productos congelados son poco saludables es esencial para abandonar la mentalidad de “todo o nada” en cuanto a la alimentación.
“No se trata de que uno sea mejor que otro”, concluye Thomason. “Lo importante es que, ya sea fresco o congelado, estás consumiendo frutas y verduras, y eso siempre es motivo de celebración”.
Fuente: https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2025/03/productos-congelados-efectos-salud-mito
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